Tal vez hayas escuchado algunas cosas sobre la soya y los distintos productos elaborados con este ingrediente como la leche de soya, proteínas, etc., que te han hecho pensar si es seguro o no consumirla.
Susan Bowerman, directora senior Global de Educación y Capacitación en Nutrición de Herbalife, explica que hay una creencia no sustentada contra el consumo de soya y sus isoflavonas naturales – fitoestrógenos (o “estrógenos vegetales”) – que ha llevado a algunos consumidores a evitarla. Muchas personas están innecesariamente preocupadas por los fitoestrógenos naturales en la soya, pues creen que estos compuestos vegetales pueden reducir los niveles de testosterona e interferir con el desarrollo muscular. Este mito es falso.
Mitos y Preocupaciones en torno a la Soya: ¿Son malos los Fitoestrógenos?
Los estrógenos vegetales no son lo mismo que el estrógeno natural producido por el cuerpo. Entender la diferencia es clave. El malentendido parece surgir del hecho de que la soya (y muchos otros alimentos) contiene compuestos vegetales naturales llamados isoflavonas, que se clasifican como “fitoestrógenos” (“fito” significa “planta”). Cuando algunas personas escuchan que los alimentos de soya contienen “fitoestrógenos”, pueden dar la espalda a estos alimentos por temor a que expongan al cuerpo a “demasiado estrógeno”; sin embargo, esto no sucede.
¿Cómo funcionan los fitoestrógenos en el cuerpo?
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Las isoflavonas se denominan fitoestrógenos o “estrógenos dietéticos” porque tienen una estructura química similar, pero no idéntica, al estrógeno natural, la hormona producida por el sistema endocrino del cuerpo.
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Los fitoestrógenos son parte del sistema de defensa natural de una planta, trabajando principalmente para proteger la planta de hongos dañinos, por lo que los encontrarás en muchos alimentos.
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Aunque los granos de soya son probablemente la fuente más rica, los fitoestrógenos se pueden encontrar también en otras legumbres, granos y vegetales.
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El punto clave: los fitoestrógenos en la soya no son lo mismo que el estrógeno producido por el cuerpo y no ejercen los mismos efectos en el organismo.
La conclusión es esta: Los efectos de las isoflavonas en el cuerpo humano han sido estudiados extensamente, y como señaló un artículo reciente, “No ha habido indicación de riesgo para la salud humana por consumir soya o isoflavonas de soya como parte regular de la dieta (…) por el contrario, estudios en las últimas décadas han sugerido efectos protectores de estos compuestos.”
Ahora bien, ya que se han revisado algunos mitos generados en torno a la soya es hora de mencionar algunos de sus beneficios:
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Gran fuente de proteína: La soya es una excelente fuente de proteína vegetal completa, es decir, contiene todos los aminoácidos esenciales en cantidades suficientes. Estos últimos son como los bloques de construcción que se utilizan para fabricar todo tipo de estructuras proteicas en nuestro cuerpo.
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Rica en arginina: Contiene arginina, el aminoácido que el cuerpo utiliza para producir óxido nítrico. El óxido nítrico ayuda a mantener los vasos sanguíneos flexibles, lo que contribuye con un flujo sanguíneo adecuado.
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Baja en grasas saturadas y sin colesterol: La soya es naturalmente libre de colesterol y baja en grasas saturadas, lo que la hace saludable para el corazón.
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Alta en vitaminas y minerales: Consumir soya puede aumentar la ingesta de vitaminas como el folato y la vitamina K, y minerales como el calcio, magnesio y hierro.
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Buena fuente de fibra: Los granos de soya enteros son ricos en fibra, a diferencia de las proteínas animales.
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Apoya la construcción muscular: La proteína de soya, al ser de alta calidad, es efectiva para promover el mantenimiento y crecimiento muscular, junto con entrenamiento físico de fuerza.
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Sostenible: La producción de soya utiliza menos agua y tierra y produce menos gases de efecto invernadero en comparación con la producción de proteínas animales.